Interiorismo okupa: haz tuya una casa que no es tuya
Las fotos de la boda del propietario, ¿se quitan o dan calidez? Resolvemos tus dudas de decoración.
Una casa no es un hogar hasta que la llenas de ti. El problema llega cuando ya está llena de otra persona: sus muebles, sus cuadros, su colección de dedales de Peñíscola. Aquí van nuestros consejos para hacer tuyo un espacio que, legalmente, no lo es ni lo va a ser.
El dilema de las fotos
Llegas, te pones cómodo y ahí están: el propietario y su señora el día de su boda, en 1994, mirándote desde el aparador. Hay dos escuelas.
La escuela nórdica dice que hay que quitarlas: menos es más. La escuela mediterránea dice que hay que dejarlas: una casa sin fotos de desconocidos no es un hogar español. Nosotros proponemos una tercera vía: ponerlas boca abajo. Así no te miran, y tampoco tienes que mirarles tú a la cara.
La entrada
La decoración empieza en la puerta. Un felpudo que dice «Bienvenidos» habla bien de ti. Uno que dice «Bienvenido a MI casa» habla mucho más. Lo tenemos en la tienda, aunque no podamos vendértelo.
Tendencia de la temporada: «Ya estaba así»
Combina con todo. Sobre todo con las excusas.El estilo más fuerte del año. Consiste en que todo, absolutamente todo, ya estaba así cuando llegaste: la mancha del sofá, el agujero de la puerta del baño, la misteriosa desaparición del microondas. Es atemporal y versátil: se lleva usando en España desde que se inventó el alquiler.
Plantas
Recomendamos un poto. Se adapta a cualquier casa, no pide permiso y en unos meses ocupa toda la estantería. Os vais a entender de maravilla.
Lo que nunca debes hacer
Reformar la cocina. Lo hemos visto. Un lector de Zaragoza nos escribió muy orgulloso porque había instalado una isla con encimera de cuarzo. Dos semanas después volvió el propietario, vio la isla y se emocionó. Se la quedó. A la isla. Al lector no.
Conclusión
Decorar una casa ajena tiene algo de poético: inviertes tiempo, cariño y dinero en un sitio del que te van a sacar. Es como tener pareja en los años noventa.