Web satírica. Okupar una vivienda es delito y aquí no se vende nada. Lo único que okupamos es tu tiempo.

¿Quién paga el IBI? Guía fiscal del okupa

Spoiler: tú no. Repasamos con calma la montaña de recibos que siguen llegando al propietario.

Una de las preguntas que más recibimos en nuestro buzón (que, por cierto, tampoco es nuestro) es la de los gastos. ¿Quién paga una casa cuando en ella vive alguien que no la paga? Hemos preparado esta tabla para que lo veas de un vistazo.

Reparto de gastos de una vivienda okupada
GastoQuién lo pagaComentario
IBIEl propietarioCada año, puntual, con recargo si se despista.
Cuota de la comunidadEl propietarioIncluida la parte del ascensor que usas tú.
Derrama de la fachadaEl propietarioSe votó en una junta a la que no fuiste. Él tampoco.
Seguro del hogarEl propietarioQue, por cierto, no cubre esto.
HipotecaEl propietarioSí, todavía.
Tasa de basurasEl propietarioTú generas la basura y él la paga. El reparto de tareas más antiguo del mundo.
Luz y aguaSin chisteEngancharse a la red es delito y además puede matarte. De esto no hacemos bromas.
Tu dignidadTúY no desgrava.

¿Y Hacienda qué dice?

Si alguien de la Agencia Tributaria lee esto: seguimos aquí.

Hacienda, que se entera de cuándo vendes un patinete de segunda mano por internet, parece tener menos claro quién vive en cada casa. Intentamos preguntarlo por teléfono. Llevamos once días en espera con la misma musiquita. Nos la sabemos de memoria. Hemos empezado a hacerle segundas voces.

La economía circular del okupa

Visto desde fuera, el modelo tiene una eficiencia admirable. Una persona trabaja, paga sus impuestos, ahorra veinte años, se compra un piso, sigue pagando el piso y, al final de la cadena, otra persona disfruta del resultado sin intermediarios.

Es lo más parecido a la redistribución de la riqueza que vas a ver en tu vida, solo que en una única dirección y sin que nadie lo haya votado.

Conclusión

Si lo que buscas es vivir sin pagar nada, sentimos decirte que eso en España ya tiene nombre y no es okupar: es quedarte en casa de tus padres hasta pasados los treinta. Que es justo lo que ya hace medio país, y sin que nadie llame a la tele.

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